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Piojos bajo control

 

¡Piojos bajo control!

Cada año entre 6 y 12 millones de personas en todo el mundo se infectan con piojos. Probablemente, cualquier padre o madre que tenga hijos escolarizados ya habrá oído hablar de piojos.

Tradicionalmente, la pediculosis ha estado asociada a la falta de higiene, aunque hoy día este mito está totalmente desterrado, pues no hay relación causal entre infestación por piojos y escasa  higiene.

Una higiene regular y adecuada así como una inspección periódica del cabello contribuyen a evitar infestaciones de este insecto.

Cualquiera que esté en contacto cercano con otra persona que ya tiene piojos corre mayor riesgo de infestarse, pero los niños son, sin duda, los que con mayor frecuencia se ven «colonizados» por este molesto parásito, especialmente entre las edades de 3 a 11 años.

En ocasiones se pueden adquirir piojos por contacto con prendas de vestir como sombreros, bufandas, abrigos y otros artículos de uso personal (toallas, cepillos, etc.) que pertenezcan a una persona infestada. Ni la higiene personal, ni la limpieza en el hogar o en el colegio tienen nada que ver con la infestación de piojos en una persona. Las niñas tienen una mayor predisposición, sin que se conozca exactamente la causa. Se sabe que los piojos no presentan preferencias en cuanto tipo, color y longitud del pelo.

¿Cuáles son los signos y síntomas del contagio de piojos?

 

>> Picazón en la cabeza, incluso por la noche cuando el niño está dormido, debido a las secreciones liberadas por el piojo cuando succiona.

>> Hipersensibilidad de la piel y reacción inflamatoria causada también por la saliva del piojo.

>> Lesiones derivadas del rascado (erosiones cutáneas, costras, etc.).

>> Infecciones por bacterias de las lesiones provocadas por el rascado.

>> Inflamación de los ganglios en la zona del cuello y especialmente en la nuca, coronilla y detrás del pabellón de las orejas.

>> Irritabilidad, malestar, dolores de cabeza, etc.

 

¿Cómo se diagnostica el contagio?

La infestación se puede diagnosticar al mirar de cerca el cuero cabelludo en busca de liendres o piojos adultos. Estos últimos no son fáciles de encontrar debido a que huyen de la luz y se mueven con rapidez; en cambio, las  liendres son más fáciles de ver. Las liendres aparecen a la vista como unos puntitos blancos o marrón amarillento, adheridos fuertemente al cabello, de forma que cuesta desprenderlas. Las distinguiremos de la caspa porque ésta se separa del pelo con facilidad.

 

Medidas preventivas

1. Evitar el contagio por parte de otras personas

Las infestaciones de piojos se producen por contagio, pasando en muchas ocasiones de la cabeza de una persona a la de otra directamente. Por esta razón, una medida fundamental para prevenir una plaga de este tipo es limitar el contacto directo con individuos que puedan estar infectados evitando los abrazos, los juegos en el patio, etc.

 

2. Revisar el cabello periódicamente

Nada mejor para prevenir una plaga de piojos que detectarla con tiempo suficiente para atajarla e impedir que continúe su expansión. Para ello, lo mejor que se puede hacer es dedicar 10 minutos a revisar exhaustivamente el pelo, dos o tres veces por semana, en busca de estos insectos o de sus huevos. Hay que revisar toda la cabeza, prestando especial atención a la parte trasera de las orejas y a la zona de la nuca. Lo más normal es que los piojos aniden en el cuero cabelludo, pero también pueden hacerlo en la barba, las cejas o las pestañas. No dejes de revisar estas partes de la cara.

 

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